Reseña El Ártico. Sobre qué deberíamos reflexionar


*Este texto contiene spoilers. Por lo tanto, si no has visto la película El Ártico y no quieres saber lo que pasa, abstente de leer este texto.

De qué se trata

El Ártico es una película danesa protagonizada por Mads Mikkelsen, “el típico actor danés”, le digo yo (Después de la boda, La Cacería). El director es Joe Penna, de solo 31 años y de origen brasilero.

Un hombre queda varado en el Ártico y se encuentra relativamente a salvo en un campamento improvisado, donde queda resguardado en su destruida avioneta y logra pescar para comer. Sus días se dividen entre mantener la leyenda “SOS” visible hacia el cielo, buscar alguna señal de vida y pescar.

De pronto recibe señales y ve un helicóptero que logra divisarlo, sin embargo, el mal tiempo hace que esta nave se estrelle. En ella, uno de sus tripulantes muere instantáneamente y la mujer (Maria Thelma Smáradóttir) queda con vida, pero gravemente herida. En el helicóptero caído logra encontrar algunos elementos que lo ayudan, entre ellos un mapa que le muestra un campamento estacional donde debe decidir si comenzar el camino hasta ese lugar.

Finalmente decide emprenderlo, no solo, con la mujer viva, a quien debe arrastrar con un trineo por el largo trayecto, el cual no se verá exento de dificultades. Y acá es donde empezó mi reflexión.

El protagonista tenía trazado un camino por donde aparentemente se podía circular (era una zona montañosa), pero se encuentra con una montaña, no demasiado alta, pero por la cual no logra subir a la mujer en el trineo. Luego de esa montaña se divisa un camino prácticamente perfecto y entonces debe decidir si seguir por ese camino que lo llevará rápidamente a la base estacional, o si cambia trayectoria para salvar a la mujer, lo que significa caminar más del doble.

¿Qué harías tú? ¿Qué crees que hizo él?

Decide cambiar la trayectoria y seguir arrastrando a la mujer para salvarle la vida.

¿Habrías hecho lo mismo?

El camino más largo se hace más difícil y se enfrentan a un oso polar y a un clima inclemente. En cierto punto nota que la herida de la mujer no está sanando, por el contrario, sale sangre por su boca lo que indica una grave perforación interna. Y en ese momento, casi -y la palabra casi es importante- tiene la certidumbre de que ella no lo logró. Entonces decide dejarla atrás. En ese momento, cuando emprende su camino solo, cae en una cueva y una de sus piernas queda atrapada. Con una herida en la pierna, con dificultades para caminar, vuelve al cuerpo de la mujer donde descubre que sigue viva. La culpa lo atormenta y le pide perdón, una y otra vez. La caída en esa cueva tendría que ver con que decidió abandonarla. Para mí eso es lo que se entiende. Así que adolorido, con muy pocas fuerzas, continúa el viaje con la mujer.

Se encuentran ya muy cerca de la base -nos acercamos al final- y ve a lo lejos un helicóptero. Ya con apenas fuerzas, usa una antorcha para que los vean, pero tienen el viento en contra y pareciera que no lo ven. Quema su parka, lo que lo mantiene caliente, pero ya no tiene más fuerzas. Le promete a ella que todo estará bien, que ya los van a encontrar, que ya volverán y va cayendo, prácticamente inconsciente, muerto de cansancio. Ella también muy débil. El helicóptero se aleja y de pronto, se ve que aparece por detrás: los han encontrado.

Los pesimistas dirán que no alcanzaron a salvarlos, que no valió la pena, que murieron justo en el momento en que los habían encontrado. Yo te digo, que él merecía vivir. Y los encontraron en el momento justo.

¿Sobre qué hay que reflexionar, entonces?

Sobre la pregunta que te hice más arriba: ¿qué habrías hecho tú? Yo sinceramente, no lo sé. Quizás hubiera abandonado a una persona herida y habría emprendido viaje sola. Quizás no. Pero reflexionemos sobre la sociedad en la que estamos viviendo. Peleas en el metro, malas caras en la calle, pensamientos ofensivos hacia los demás. Si la mujer fuera mi -tu- hija, mi -tu- mamá, yo -tú- misma… ¿No te gustaría que alguien la salvara? Estamos en una sociedad tremendamente individualista y nos hemos olvidado -en general- de ayudar a los otros, de pensar en el prójimo.

Hacia el final de la película yo lloraba a mares, porque pensaba en todo esto. Porque en Cuarto Literario el equipo ha crecido, ahora tengo una hija, y quiero que ella sea una buena persona, pero para eso tengo que darle el ejemplo. Y me daba mucha pena pensar que probablemente, yo habría dejado a alguien atrás.

Sí, en eso me hizo pensar esta película y estoy convencida de que ese era al menos uno de los temas en que los realizadores querían que pensáramos. Cómo este hombre decide salvar a una mujer que no conoce, con la que no se entiende, pero que está viva. Espero que después de esto lo pienses y decidas tú también salvarla, que decidas ayudar a quien te hace una pregunta en la calle, a que si alguien te pasa a llevar no te enojes, todos tenemos nuestros problemas y preocupaciones.

Sé buen@

*El Ártico está actualmente -a 19 de abril 2019- exhibiéndose en Cinépolis, CineHoyts Casa Costanera y Parque Arauco (Chile).

 

 

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